Salida nocturna
Jack Vadir - 12-10-2005 01:56:30 | Categoria: General
Anoche salí, como cada noche. Encontré un bar, más que bar es un cuchitril, no muy lejos de donde resido. En este garito se pasan la normativa de las horas de cierre por lo cojones y eso me gusta.
Me había tomado unos 6 whiskys , cuando entró un tipo bastante más borracho que yo y con toda la pinta de un autentico perdedor. Iba sin afeitar y trastabillando a cada paso. Tenía el pelo canoso y vestía un jersey de lana marrón sobre una camisa blanca y unos pantalones vaqueros. Los faldones de la camisa le sobresalian por debajo del jersey. Pidió una copa de coñac.
Antes de terminar su copa lo tenía pegado a mi y podía percibir su hedor rancio a sudor. Sin previo aviso, aquel jodido cabrón empezó a bombardearme contandome mil sandeces. Dijo llamarse Antonio, estaba en paro y su mujer lo habia dejado. Era lógico y en parte comprendía a su exmujer, debía ser un castigo compartir cama con aquel tio que apestaba a sudor cosa mala. Aquel pensamiento me rovolvió el estómago. Lo imaginé follandose a su mujer, echandole su aliento hediondo en la cara, sudando, imaginé las babas en la comisura de sus labios. A ella me la imaginé morena, con cuerpo esvelto y sinuoso, tumbada bajo él, ejerciendo el papel de mujer complaciente, con los ojos cerrados, aguantando el tirón.
En esos momentos tuve unas enormes ganas de aplastar su cara contra la barra de aquel cuchitril, donde apurábamos nuestras copas, pero me contuve por el momento…
El tipo auqel seguía largando, y actuaba como si ante él tuviera al más ferviente de sus admiradores, me costaba creer que aquel esperpento tuviera algún amigo o admirador. Me contó historias sobre su servicio militar, debían de ser de lo más disparatadas y divertidas, porque no dejaba de reirse, me contó historias sobre su mujer, de la que decía que era una puta… Y yo cada vez tenía más ganas de destrozarle la cara a hostias. Aunque un repentino deseo se materializó en mi mente, deseé fervientemente saber donde estaba aquella mujer que lo había aguantado durante años, desee conocerla… y desee poseeerla. Daba igual que no la conociera, estaba seguro de que era tal y como me la imaginaba. No tengo ni la más jodida ideea de porque la habia imaginado así. En mi mente ella era una mujer de unos 42 años, muy bien conservada de cuerpo esvelto y sinuosas caderas. Tenía los pechos pequeños y firmes y estaba casi seguro de que llevaba el coño depilado. Estaba seguro de que se cuidaba y de que trataba de mantenerse guapa. Suele pasar en estos casos, mantiene la esperanz y sueña aún con su principe azu, aquel que la rescatará de las garras del ogro, tienen que mantenerse bellas para cuando el principe llegue.
En un momento determinado el tipo fue al lavabo y casi se cae al bajar del taburete que ocupaba junto a mi y aprobeché ese momento para preguntarle al barman si ese apestoso era asiduo del local. El barman negó con la cabeza y yo sonreí con malicia.
Cuando el tipo volvió pagó la cuenta e insistió en pagar la mia. Sacó un buen fajo de billetes y extrajo de él dos billetes de 20€ y le dijo al camarero que se quedara el cambio… me dijo que ahora tenía negocios y que las cosas no le iban del todo mal. La visión de aquel fajo de billetes me hizo volver a sonreir maliciosamente. A partir de ese momento supe lo que pasaría a continuación. Salimos los dos juntos de aquel antro. Y aquel hombrencillo insistió en llevarme a un club de alterne que conocía cerca.
Yo aún no me conozco demasiado bien la ciudad y no estaba dispuesto a que aquel mierda me llevara de la manita a donde quisiera, pero aún así le seguí el juego. Caminamos por algunos callejones, mientras el seguía contandome batallitas de cuando tenía 20 años. Sus historias ya no producian en mi el menor efecto, pues ya no le prestaba atención, solo esperaba el momento adecuado.
Por fin llegamos a un callejón adecuado, era oscuro y solo había varios locales cerrados a aquellas horas. Me paré unos segundos y dejé que él siguiera avanzando.
Estaba dos metros delante de mí cuando se paró y se giró hacía mí. Me pregunto que que coño me pasaba. Yo había sacado un puño americano del bolsillo interior de mi cazadora vaquera y me lo había colocado en la mano derecha, para luego ocultar esa mano en el bolsillo de mi cazadora.
-No me pasa nada, amigo…- le dije mientras me acercaba a él –solo estaba buscando un cigarrillo.
-Yo tengo aquí – me contestó él metiendo la mano torpemente en el bolsillo de su pantalón. Parecía no encontrar lo que buscaba y agacho la cabeza para dirigir la mirada hacía el lugar donde su mano hurgaba.
Yo ya estaba bastante cerca de él y era el momento adecuado, estaba distraido y el factor sorpresa me ayudaría no tener que trabajar demasiado.
Le aticé en la cara, la verdad es que no sé exactamente dónde. Aquel montón de mierda calló de espaldas en el suelo y por un momento temí habermelo cargado. Rapidamente me abalancé sobre él y lo primero que hice fue tomar el pulso en su cuello, afortunadamente aún vivía. Tenía la cara ensangrentada y los ojos cerrados. Con tanta sangre en su cara no pude ver donde le había causado la herida.
Lo registré y conseguí su dinero (1225€), tambien le quité un paquete que llevaba unas 100 pastillas.
En su cartera solo llevaba varias tarjetas de credito y el carné de identidad. Me quedé con esto último.
Antes de marcharmé a toda prisa, tube tiempo de asestarle varias patadas en el costillaje, me ensañé un poco y creo que le rompí alguna costilla.
Dentro de unos momentos iré a dar una vuelta, a ver que cojones se puede hacer hoy por ahí. He pensado en irme de putas… me apetece echar un buen polvo. A veces apetece algo profesional.
He estado ovserbando las pastillas que le quité ayer a aquel mierdecilla. Son ligeramente rosadas, y tienen como puntitos de un color más rojizo. No sé si es extasis o que cojones es… pero me da igual. Me las llevaré quizás las pruebe esta noche, a ver que tal efecto me hacen.
También he estado mirando el carné de identidad, me gustaría darme una vuelta por donde vive ese tipo.
Quizas conozca a su exmujer.
Ahora es hora de dar un paseo.
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